jueves, 4 de junio de 2015

Los resultados de rechazar la Palabra de Dios


 La razón fundamental por la cual las religiones de este mundo se encuentran en un estado tan dividido y caótico es que pasan por alto las leyes de Dios como se hallan en su Palabra, la Biblia. Sí; muchos clérigos rechazan la Biblia como la Palabra inspirada de Dios. Sin embargo, Pablo el apóstol inspirado declaró: “Toda Escritura es inspirada de Dios”. (2 Timoteo 3:16.) Pablo también nos instó a aceptar la Biblia “no como palabra de hombres, sino, como lo que verdaderamente es, como palabra de Dios”. (1 Tesalonicenses 2:13.) ¡De seguro Jehová Dios, el Creador Todopoderoso del imponente universo, podía ser autor de un libro y encargarse de que ese libro se mantuviera en condición íntegra a través de los siglos!
Sin embargo, la New Catholic Encyclopedia dice: “Muchas declaraciones bíblicas sencillamente no son verdaderas cuando se las juzga según el conocimiento moderno de la ciencia y la historia”. En un escrito que salió en U.S. Catholic, un sacerdote declaró que la creación de la Tierra no pudo haber sucedido como se describe en Génesis. Y del relato de Génesis acerca de la creación humana declaró: “La raza humana no empezó así”. Un obispo episcopal dijo: “La Biblia contiene errores, inexactitudes y contradicciones. Por eso se puede entender por qué para las principales iglesias cristianas la Biblia no es infalible”. En Inglaterra, un obispo anglicano llamó a la resurrección de Cristo “prestidigitación con huesos”.
 Así, pues, muchos miembros del clero o desdeñan la Biblia o no enseñan a sus seguidores a respetarla ni a seguir las leyes de Dios que contiene. Esa es una de las razones principales por las cuales hay una asombrosa ignorancia de la Palabra de Dios por toda la cristiandad. El comentador sobre asuntos religiosos M. J. McManus escribió esto acerca de las personas que van a las iglesias: “Pocas tendencias en el terreno religioso amenazan tanto con socavar a la religión organizada en los años ochenta de este siglo como lo hace la lamentable condición del conocimiento bíblico”. Señaló que para la mayoría de los que concurren a las iglesias “la Biblia sigue siendo un documento extraño que no se lee”.
¿En qué ha resultado todo esto? ¿Han demostrado las religiones del mundo que puedan desprestigiar las enseñanzas bíblicas y todavía producir paz o buena moralidad entre sus adherentes? Al contrario, por toda la Tierra las condiciones empeoran. Aumentan la agitación, la división, la corrupción política y el deterioro en la moralidad en las naciones cuyas religiones no son cristianas. Pero la cristiandad es un caso especial de haber sido por mucho tiempo la más azotada por el crimen, la inmoralidad, la adicción a las drogas, la contienda racial y la guerra. Ha sucedido precisamente lo que predijo la confiable Palabra de Dios: “Ellos han rechazado la mismísima palabra de Jehová, y ¿qué sabiduría tienen?”. (Jeremías 8:9.)
La prueba no se puede negar. Muestra que las religiones de este mundo no son un verdadero factor importante a favor de la paz y seguridad. Han dejado a sus seguidores sin conocimiento de la esperanza verdadera... el Reino de Dios.


“No por vista”


Pruebas científicas confirmaron que la Sábana Santa de Turín, conocida también como el Santo Sudario, es una falsificación hecha en el siglo XIV. Sin embargo, el periódico The New York Times informó que “se estimuló a los católicos a seguir venerando el sudario como una imagen pictórica de Cristo que todavía puede hacer milagros”. Anastasio Ballestrero, el arzobispo de Turín, declaró: “Debe conservarse el excepcional poder evocador de la imagen de Jesucristo”.
¿Qué significó esto? Significó que aunque la Iglesia reconoció que la imagen de un cuerpo humano con que quedó manchado el sudario no es la de Jesucristo, de todos modos los católicos fieles deben seguir considerándola como si fuera el Cristo y, así, como objeto sagrado. ¿Por qué? Según Adam Otterbein, sacerdote católico romano a cargo de la Corporación del Santo Sudario, reliquias como el sudario ayudan a los creyentes a honrar a la persona a quien representa la imagen.
No sorprende que, a pesar de no ser auténtico, el sudario siga siendo un poderoso símbolo de fe para la Iglesia Católica. The New York Times indicó que “estatuas, pinturas e iconos [...] ocupan lugar de reverencia en la práctica católica”.
¿Apoya la Biblia el uso de imágenes como esas para adorar? ¡No! La Palabra de Dios dice claramente: “Huyan de la idolatría”. (1 Corintios 10:14; compárese con Éxodo 20:4-6.) A los cristianos se les aconseja que adoren a Dios “con espíritu y con verdad”, no con la ayuda de alguna imagen o reliquia. (Juan 4:24.) Apropiadamente, Pablo escribió que los verdaderos cristianos ‘andan por fe, no por vista’. (2 Corintios 5:7.)
Pensamiento erróneo
En armonía con la clara tendencia hacia la relajación de las normas bíblicas entre la gente religiosa, “aumenta la cantidad de teólogos estadounidenses que sostienen que las iglesias cristianas necesitan una revolución sexual”, informó el periódico estadounidense Star Tribune. Este periódico de Minnesota citó las opiniones de autoridades como John Spong, obispo de Newark para la Iglesia Episcopal de América, y James Nelson, perito en ética sexual del Seminario Teológico Unido de New Brighton. El periódico alegaba que esos teólogos, y otros, creían que las iglesias deben “bendecir a las parejas homosexuales en ceremonias eclesiásticas y reconocer que estas personas se han comprometido en una relación amorosa y moral; [...] ofrecer a adultos jóvenes comprometidos la bendición de la iglesia si viven juntos en una relación amorosa que ambos reconozcan, aunque no estén casados”; y deben “consentir cuando adultos maduros llevan una vida sexual activa de manera responsable, aunque no estén casados el uno con el otro”. ¿Por qué creyeron esos teólogos que se necesitaban tales cambios? Spong afirmaba que si no se bendecían esas uniones “estaremos dando nuestro consentimiento a una vida de promiscuidad sexual”.
Sin embargo, lo que no vió Spong y otros es que la bendición misma de las iglesias a esas uniones es lo que demuestra que las iglesias consienten con tal “vida de promiscuidad sexual”. La Palabra de Dios es específica. “Ni fornicadores, [...] ni adúlteros, [...] ni hombres que se acuestan con hombres [...] heredarán el reino de Dios.” A los seguidores de Cristo no solo se les manda que “cesen de mezclarse en la compañía” de esas personas, sino que también se les dice que “remuevan al hombre inicuo” de entre sí. (1 Corintios 5:11, 13; 6:9-11.)
La necesidad principal
El informe estadístico del Consejo Federal de la Iglesia Libre de Gran Bretaña reveló otra disminución en la cantidad de miembros de sus 15 organizaciones religiosas afiliadas. La cantidad de miembros bajó a menos de un millón, informó el periódico Church Times, de la Iglesia Anglicana. ¿Qué razón hubo para esto? Aunque las iglesias hablan de su compromiso con “la gran mayoría [...] cuya necesidad principal es la redención”, el artículo indicó que “las Iglesias Libres han seguido dedicando demasiado tiempo y energía a [...] actividades sociales”. Según el Church Times, “si las Iglesias están en decadencia, no es porque sus ventas benéficas anuales sean un fracaso o no se patrocinen las obras de sus sociedades dramáticas; es porque no han tomado suficientemente en serio su ministerio de redención”.
Los líderes religiosos de los días de Jesús tampoco tomaron a pecho el ministerio que efectuaban. Fue propio que Jesús los reprendiera por haber ‘invalidado la palabra de Dios’ mediante sus tradiciones. Dijo que eran hipócritas, que ‘honraban a Dios con los labios aunque su corazón estaba muy alejado de él’. (Marcos 7:6, 7, 13.)
Sin embargo, los verdaderos ministros de Jehová Dios están dedicados “al ministerio de la palabra”. Toman en serio el mandato de Jesús de ‘hacer discípulos’, y siguen el ejemplo de los apóstoles, quienes “continuaban sin cesar enseñando y declarando las buenas nuevas acerca del Cristo”. Para los verdaderos cristianos, esta obra es de suma importancia. (Hechos 5:42; 6:4; Mateo 28:19, 20.)


miércoles, 20 de mayo de 2015

Se enciende la iglesia eléctrica


El predicador no viste de negro. Más bien, resplandece en un traje blanco de tres piezas hecho de poliéster. No preside sobre un altar, sino que anda de acá para allá sobre un escenario de muchos niveles en su “catedral” hecha para la televisión, bañado por la luz de muchas lámparas. La plataforma misma parece ser la estrella del espectáculo, pues ha sido pulida hasta quedar como un espejo, y tiene luces que centellean sobre cada detalle y numerosos telones que constantemente cambian el escenario.
Es tiempo para la oración, pero no se trata de una oración común. El predicador se sitúa ante una mesa llena de cartas procedentes de su “familia de la oración-llave” y dobla la rodilla ante la mesa, mientras se agarra las manos reverentemente. Su coro reluciente toma su lugar, en semicírculo detrás del predicador. A medida que el predicador ora, el coro acompaña la oración de éste con un canturreo; cada cantante “acaricia” el micrófono con su voz, al estilo de los cantantes de un club nocturno.
Al terminar la oración, la imagen se desvanece gradualmente y surge un anuncio en cinta de video que patrocina a la “familia de la oración-llave” del predicador. Este anuncio está hecho de manera muy profesional. Se ve a una anciana, que obviamente es muy devota y se siente sola, escribiendo una carta al predicador. Mientras se ve esta escena se oye la voz de ella, como si se pudiera oír lo que ella piensa, relatando cómo su soledad y la mayoría de sus otros problemas han desaparecido desde que se unió a la “familia de la oración-llave.”
Ahora la escena regresa al predicador, precisamente a tiempo para que oigamos su sermón. No se le ve agitando una Biblia. El predicador está hablando como lo haría si estuviera en su propia sala. Vez tras vez recalca el mismo punto. Si usted desea que sus oraciones sean contestadas, tiene que unirse a su “familia de la oración-llave.” ¿Por qué la mención de una llave? “La oración es la llave,” dice con intensidad el predicador, “que abre el banco celestial.”
Este es un ejemplo del fenómeno cautivante de la religión estadounidense... la Iglesia Eléctrica. Su recién adquirida refinación de métodos y su popularidad están causando conmociones religiosas y políticas a través de los Estados Unidos. Las estrellas más relumbrantes de esta iglesia están obteniendo más dinero que la mayoría de las grandes confesiones estadounidenses. ¿Quiénes son? ¿De dónde vinieron? ¿A quiénes representan?
La Iglesia Eléctrica está compuesta de predicadores que hablan por televisión y que compran su propio espacio o tiempo en el aire y lo utilizan para obtener contribuciones con las cuales compran más tiempo, y así sucesivamente. Por supuesto, la mayoría de las estaciones de televisión vacilan en cuanto a vender tiempo en el aire a un predicador que solo va a importunar a los televidentes, y por eso los predicadores tienen maneras rebuscadas de evitar el dar la impresión de que están solicitando fondos por el aire.
¿Cuáles son algunas de las maneras en que piden? Animan a los televidentes a escribir pidiendo un broche gratis o una “llave de la oración,” y de esa manera el nombre del televidente se agrega a la lista de correos de un ordenador o computadora y entonces comienza el solicitar agresivo. O quizás ofrezcan un “servicio de consejo” televisado, y luego escriban a las personas que piden ayuda. El sistema de correo por computadora ha hecho de la Iglesia Eléctrica un negocio muy lucrativo. ¿Cuán lucrativo? He aquí unas cifras típicas:
Oral Roberts, anterior sanador por fe pentecostés, que ahora se ha moderado como metodista, recibe 60.000.000 de dólares al año.
Jerry Falwell, de Lynchburg, Virginia, bautista con un fuerte mensaje político, recibe más de 50.000.000 de dólares al año.
Pat Robertson, quien comenzó el primer programa popular de entrevistas a invitados religiosos y que ahora tiene su propia cadena televisora que transmite desde su nueva oficina central de 20.000.000 de dólares. Su Cadena Cristiana de Emisoras recibió 70.000.000 de dólares el año pasado.
Jim Bakker, que anteriormente era socio de Robertson, ha comenzado su propio espectáculo de invitados y su cadena televisora le produce 53.000.000 de dólares al año.
Rex Humbard, con su “Catedral del Mañana” y su escenario espectacular, recibe unos 25.000.000 de dólares.
Y la lista sigue y sigue. En resumen, las estrellas máximas de la Iglesia Eléctrica pueden gastar centenares de millones de dólares en comprar tiempo en el aire todos los años. ¿De dónde obtienen el dinero?
La mayoría de la gente que enciende la televisión para ver la Iglesia Eléctrica no es rica. Benjamin L. Armstrong, quien creó el término “Iglesia Eléctrica,” explica: “Como parte del concepto de la Iglesia Eléctrica, se condiciona al televidente para que contribuya.” La mayor parte de esos millones de dólares llega a las manos de los predicadores eléctricos en cantidades de 25 ó 50 dólares a la vez. Por ejemplo, Jerry Falwell pudiera recibir 10.000 cartas en un día típico, y más de la mitad de ellas contienen contribuciones.
Un prisionero de Pontiac, Michigan, quedó sorprendido cuando recibió una petición escrita por computadora en la que le pedían 35 dólares. ¿Por qué? Dice él: “La nota hecha por la computadora explicaba que un amigo mío, que prefería permanecer anónimo, había . . . pedido que se hiciera por el aire una oración especial a favor mío . . . La oración se había hecho, pero mi amigo no había dado respuesta a la ‘tarjeta de donación’ que se le había enviado posteriormente. ¿Sería yo tan amable como para enviarles un cheque?”
A veces se pide dinero de manera más sutil. Un observador dijo: “El otro día vi un espectáculo de televisión que resumió mis temores acerca de las transmisiones religiosas pagadas. Durante el programa, el predicador hizo que en la pantalla de televisión aparecieran dos números telefónicos. Los televidentes podían llamar gratuitamente a un número para dar contribuciones, pero había que pagar por la llamada al otro número, que era para las personas que querían consejo.”
¿Por qué se solicita dinero constantemente?
Una razón para esto es que la Iglesia Eléctrica debe su existencia a mucha tecnología muy costosa. La mayoría de las personas que transmiten programas religiosos jamás podrían competir con la programación regular de otras cadenas de televisión que transmiten para el grueso de la población estadounidense. Francamente, cuando se transmite un programa religioso la mayoría de las personas apagan el televisor. El problema que afronta la Iglesia Eléctrica es: ¿Cómo pueden llegar a la dedicada minoría de televidentes que desean ver programas religiosos?
¿La respuesta? “Revoluciones en la tecnología del satélite, adelantos en el modo de emplear computadoras y el advenimiento del servicio de ‘cablevisión’ y nuevos arreglos de transmisión están convirtiendo a los Estados Unidos en una aldea global y están haciendo económico el limitado transmitir a un grupo relativamente pequeño de partidarios,” declara la revista Forbes. “¿Qué importa que no todo el mundo quiera ver un programa religioso? . . . La televisión, al igual que las revistas, ahora puede complacer a auditorios especializados.”
El resultado es un arreglo económico diferente para la Iglesia Eléctrica. Los televidentes no apoyan estos programas indirectamente por medio de comprar algún jabón en escamas que se haya anunciado en el programa. Más bien, tienen que apoyar los programas directamente con sus contribuciones. La tarea de solicitar fondos y asegurarse de que estas contribuciones sigan llegando se ha convertido en una operación masiva por computadoras para la mayoría de las estrellas de la Iglesia Eléctrica. El ordenador es tan vital para la Iglesia Eléctrica como lo es la pantalla de televisión.
La constante necesidad de obtener dinero atrapa a los predicadores eléctricos en un ciclo de desarrollo rápido o quiebra. Se comienzan grandes proyectos de construcción como “catedrales” o universidades u hospitales y luego se hacen súplicas desesperadas a los fieles para que contribuyan más dinero para “terminar la obra de Dios.” Como dijo un banquero de la localidad acerca de una de las superestrellas de la Iglesia Eléctrica: “Solamente hay un problema con un ministerio como el de Jerry. No puede dejar de recoger dinero; si lo hace, todo se desploma.”
Este aspecto de la Iglesia Eléctrica pudiera recordar a cristianos concienzudos las palabras de Jesús que se encuentran en el Sermón del Monte. Jesús declaró enfáticamente: “Nadie puede servir como esclavo a dos amos; porque u odiará al uno y amará al otro, o se apegará al uno y despreciará al otro. No pueden ustedes servir como esclavos a Dios y a las Riquezas.”—Mat. 6:24.
Puesto que los predicadores de la Iglesia Eléctrica necesitan constantemente una vasta cantidad de contribuciones de sus televidentes, ¿se tomarían ellos el riesgo de ofender a estos televidentes? Difícilmente. No sorprende que la teología de la Iglesia Eléctrica sea simplista y busque su propia satisfacción. Como lo dijo la revista Forbes: “No pregunte qué pueda hacer usted por su religión; pregunte, más bien, qué puede hacer su religión por usted.”
Hasta algunos simpatizantes de la Iglesia Eléctrica admiten que es de poco contenido. Como declaró el teólogo evangélico Carl F. Henry: “Mucha de la religión televisada gira demasiado en torno a experiencias, es demasiado escasa en sentido doctrinal como para que suministre una alternativa apropiada a la actual confusión religiosa y moral.” En otras palabras, la religión de la televisión no puede realmente ayudar a resolver los problemas de la vida.
Harvey Cox, profesor en divinidad de Harvard, declaró que, en vez de eso, los predicadores de la Iglesia Eléctrica “están simplemente perpetuando y profundizando los valores de una cultura consumidora materialista. Están ayudando a la gente a aceptar valores muy superficiales, mientras prometen salvación fácil dentro del marco más comercial que pudiera haber.”
¿Cómo armoniza este mensaje con la advertencia de Jesús de que el camino a la vida no es fácil, sino difícil... “angosta es la puerta y estrecho el camino que conduce a la vida, y pocos son los que la hallan”? (Mat. 7:14) ¿Dan a entender esas palabras que usted puede obtener la vida eterna por medio de sencillamente sintonizar el Canal 21?
Considere esta otra advertencia de Jesucristo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz [madero de tormento, Traducción del Nuevo Mundo] cada día, y sígame.” (Luc. 9:23, Versión Moderna) ¿Se niega uno a sí mismo y toma su “cruz” por plantarse diariamente ante un televisor? ¿Puede Jesucristo realmente aprobar una religión que promete a las personas una salvación fácil —sin madero de tormento, sin negarse a sí mismo— sencillamente a cambio de un cheque mensual al “ministerio mundial televisivo” de alguien?
Más bien, parece como si la Iglesia Eléctrica fuera un ejemplo del siglo veinte de lo que el apóstol Pablo advirtió a Timoteo cuando le dijo: “Porque habrá un período de tiempo en que no soportarán la enseñanza sana, sino que, de acuerdo con sus propios deseos, acumularán para sí mismos maestros para que les regalen los oídos; y apartarán sus oídos de la verdad, siendo que serán desviados a cuentos falsos.”—2 Tim. 4:3, 4.
¿Por qué están dispuestas ciertas personas a dar millones de dólares para apoyar la Iglesia Eléctrica? Porque se les está diciendo lo que desean oír. Tienen la seguridad de que Dios les va a contestar sus oraciones. No tienen que repudiarse a sí mismas ni ‘llevar una cruz’ ni hacer el trabajo que Cristo hizo, pero están “salvas” y Dios las ama... siempre y cuando sigan enviando esos cheques.


¿Qué les sucederá a las iglesias?... cómo le afecta




Para entender lo que les sucederá a las iglesias, usted primero tiene que comprender por qué se encuentran en tal confusión hoy. La razón básica que da la Biblia es ésta: “¡Miren! ellos han rechazado la mismísima palabra de Jehová, y ¿qué sabiduría tienen?”—Jer. 8:9.
¿Confiaría usted en los garabatos de un nene como un mapa de carreteras para efectuar un viaje peligroso en vez de un mapa preparado por las autoridades de caminos? Usted sabe que se perdería si hiciera eso. Las iglesias han hecho esto con la Biblia. Han abandonado la guía del Creador infalible del hombre y se han dirigido a las ideas de hombres imperfectos, pecaminosos. De modo que ahora las iglesias están perdidas.
Dios inspiró la Biblia como guía para el hombre. Esta nos dice la verdad acerca del Creador, quién es y cuáles son sus propósitos para con el hombre y la Tierra. Se nos asegura: “Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa para enseñar, para censurar, para rectificar las cosas, para disciplinar en justicia, para que el hombre de Dios sea enteramente competente, completamente equipado para toda buena obra.”—2 Tim. 3:16, 17.
El apóstol Pablo apreció la Palabra de Dios, y dijo: “Cuando ustedes recibieron la palabra de Dios, que oyeron de parte de nosotros, la aceptaron, no como palabra de hombres, sino, como lo que verdaderamente es, como palabra de Dios, la cual también está obrando en ustedes los creyentes.” (1 Tes. 2:13) Para salvaguardar a compañeros creyentes, Pablo advirtió: “‘No ir más allá de las cosas que están escritas,’ a fin de que no se hinchen individualmente a favor del uno contra el otro.”—1 Cor. 4:6.
Abandonando la Palabra de Dios
El clero de las iglesias de la cristiandad por lo general no tiene esa actitud para con la Biblia hoy día. Aumenta el número de clérigos que no la aceptan como la Palabra de Dios. Note solo unos cuantos de muchos de esos informes acerca de su verdadera actitud:
El clérigo metodista Robert Anders, de los Estados Unidos: “La Biblia es la mayor colección de mitología en la historia de la civilización occidental.”—Revista Time.
“La principal Iglesia Presbiteriana de los Estados Unidos ha rechazado la doctrina tradicional de que la Biblia es infalible.”—Daily Telegraph, Sydney, Australia.
El deán Rosco Brong, del Colegio Bautista de Lexington, Kentucky: “Las iglesias bautistas están siendo invadidas y su testimonio destruido por un diluvio de infieles que se disfrazan de ministros que son vertidos de los colegios y seminarios modernistas... predicadores infieles que niegan la Biblia, que se sirven a sí mismos en vez de servir a Cristo.”—Ashland Avenue Baptist, Lexington, Kentucky.
Eso representa la tendencia general de hoy entre los clérigos. Aun el Reader’s Digest reconoció esto, al decir: “Hoy muchos de los líderes principales de la iglesia —especialmente en las que se llaman las sectas de la ‘corriente principal’— les están fallando penosamente a sus miembros de dos maneras: 1) sucumbiendo a una tendencia furtiva a rebajar el valor de la Biblia como la Palabra infalible de Dios y 2) por los esfuerzos por cambiar el empuje principal de la iglesia de lo espiritual a lo seglar.”
Matando la creencia en Dios
Al matar la Biblia a los ojos de la gente, el clero ha ayudado a matar la creencia en Dios. Muchas personas razonan que si la Biblia no es la guía de Dios para el hombre, y las iglesias se hallan en tan grande confusión, entonces quizás Dios no exista. Aun el teólogo católico holandés Edward Schillebeeckx reconoció, según informó el semanario alemán Stern, lo siguiente: “Dios ha sido borrado por el cuadro que las iglesias han pintado de él por muy, muy largo tiempo.”
Dios también ha sido “borrado” de la mente de muchos de los que se suponía que enseñaran a la gente acerca de él... el clero. En una encuesta de clérigos efectuada por la revista McCall’s, se reveló lo siguiente: “Una cantidad considerable rechazaba del todo la idea de un Dios personal.”
Aunque el matar así la Biblia y la creencia en Dios por el clero ha cobrado velocidad en años recientes, realmente no es nuevo. El Colonist de Victoria, Colombia Británica, declaró: “Las llamadas ideas modernas acerca de la Biblia se han enseñado a todo estudiante de teología anglicano y de la Iglesia Unida desde 1920.” Esto aplica a estudiantes de prácticamente todo seminario del mundo. En consecuencia, el comentarista Louis Cassels, en un despacho de Prensa Unida Internacional, dijo:
“La gente acude a la iglesia, y especialmente a sus ministros ordenados, para que éstos les ayuden a encontrar su camino hacia una fe en Dios que sea viva, renovadora y transformadora. Pero, ¿cómo puede un pastor dirigir a ninguna otra persona a esa fe si él mismo no la tiene, como lo confiesa privadamente que no la tiene una cantidad considerable de ministros jóvenes (y algunos no tan jóvenes)?”
Cassels también dijo: “Mientras más famoso sea el seminario, más corrosivo puede ser el ambiente de escepticismo que prevalezca en su facultad y cuerpo estudiantil.”
¿Qué hay de su clérigo?
¿Le ha enseñado su clérigo la Palabra de Dios? ¿Ha aprendido usted de él las respuestas de la Biblia a preguntas vitales como éstas: ¿Por qué muere el hombre? ¿Dónde están los muertos? ¿Por qué ha permitido Dios por tanto tiempo la iniquidad? ¿Cuál es el remedio de Dios para las dificultades de este mundo? ¿Qué encierra el futuro para usted?
Es verdad que su clérigo quizás diga que respeta la Biblia. Hasta quizás cite de ella. Pero, ¿la acepta toda como la Palabra inspirada de Dios? ¿Realmente le ha enseñado a usted de ella? Usted puede averiguarlo rápidamente aplicando esta prueba sencilla: ¿Puede usted dirigirse a la Biblia y mostrarle a otra persona las respuestas a las preguntas del párrafo anterior?
Además, ¿tolera su religión a clérigos que no aceptan la Biblia como la Palabra de Dios? ¿Defiende su propio clérigo la Biblia contra estos enemigos de la Palabra de Dios que aumentan en todas las iglesias de la cristiandad? La Biblia advierte: “Un poco de levadura hace fermentar toda la masa.” (Gál. 5:9) Una manzana podrida, si no se quita, echa a perder todas las demás de la caja. Pero los sistemas eclesiásticos no han quitado de sus filas a los clérigos que rebajan el valor de la Biblia; más bien, a éstos se les sigue aceptando. Es por eso que las iglesias están tan cabalmente infectadas de enseñanzas impías.
Pagando el precio
La Biblia también advierte: “Cualquier cosa que el hombre esté sembrando, esto también segará.” (Gál. 6:7) El clero ha sembrado falta de respeto a la Biblia y a su Autor, Jehová Dios. Su cosecha no puede ser buena.
El clero ya está segando algo de esa cosecha: gran confusión en las iglesias; miembros de las iglesias que salen por decenas de miles; disminución veloz en la matrícula de seminarios y órdenes religiosas; sacerdotes, ministros y monjas que renuncian en cantidades que establecen marcas.
Puesto que el clero dice que ya no debe confiarse en la Biblia y hasta pone en tela de juicio la creencia en la existencia de Dios, ahora lógicamente muchas personas se preguntan para qué necesitan al clero. En consecuencia, ¡el clero ha sembrado las semillas de su propia destrucción! Como dijo el Evening Post de Lancashire, Inglaterra, del 12 de noviembre de 1969:
“La autoridad perdida del púlpito así como el menos respeto a las declaraciones que hacían los ministros eclesiásticos se debían principalmente al menos respeto a la Biblia, alegó el Rdo. Frank Ockenden, ministro superintendente del Circuito Metodista de Garstang.
“En su boletín informativo mensual, dice: ‘Habiéndoseles dicho por tantos cuyo puesto exige que enseñen que la Biblia es la palabra de Dios que no lo es, se ha destruido una autoridad para la cual no hay sustituto.’ . . .
“El resultado ha sido una pérdida desastrosa de confianza en la religión cristiana y un abandono de las normas cristianas de comportamiento moral.”
El futuro
Sin embargo, no crea que el futuro de las iglesias solo será una disminución continua de miembros y clérigos. Es cierto que es probable que eso continúe cobrando velocidad en los siguientes pocos años. Pero algo mucho más serio que eso les espera.
Jesucristo dijo: “Un árbol bueno no puede dar fruto inservible, tampoco puede un árbol podrido producir fruto excelente. Todo árbol que no produce fruto excelente llega a ser cortado y echado al fuego.”—Mat. 7:17-19.
¿Qué clase de “fruto” está produciendo el clero? Puesto que están apartando de Dios y de su Palabra a la gente, la respuesta verídica debe ser que están produciendo “fruto inservible.” ¿Qué clase de “árbol” dijo Jesús que produce esa clase de fruto? Un “árbol podrido.” ¿Qué le pasará a esa clase de “árbol”? “Llega a ser cortado y echado al fuego.”
No se equivoque. El clero de la cristiandad NO está sirviendo a Dios en la actualidad. NO constituyen sus representantes. A ellos Jehová dice en realidad: “Yo mismo no los envié ni les di orden. Así es que de ninguna manera aprovecharán a este pueblo.” (Jer. 23:32) Pregúntese: Si Dios estuviera con las iglesias, ¿estarían en tal confusión hoy? El Organizador del fantástico universo de miles de millones de estrellas y planetas... ¿no podría organizar las iglesias si fueran suyas? Su mismísima condición es prueba de que Dios no está con ellas, porque “Dios no es Dios de desorden, sino de paz.”—1 Cor. 14:33.
¿Cuál, entonces, es el juicio de Dios para las iglesias? Hablando de toda la religión falsa como si fuese una ramera, dice la Biblia: “En un solo día vendrán sus plagas, muerte y lamento y hambre, y será quemada por completo con fuego, porque fuerte es Jehová Dios que la juzgó.” (Rev. 18:8) Fuerzas destructoras “harán que quede devastada y desnuda, y se comerán sus carnes y la quemarán por completo con fuego.”—Rev. 17:16.
Ese juicio de Dios librará a la Tierra para siempre de las iglesias y de los clérigos que apartan a la gente de la adoración correcta de Dios: “Nunca volverá a ser hallada.” (Rev. 18:21) Entonces, Dios dirigirá su atención al resto de este mundo inicuo, incluso a los otros que odian a Dios y su Palabra. La Biblia claramente muestra que su fin también se acerca, pues la destrucción de la religión falsa llega precisamente antes de que Dios destruya al resto de este inicuo sistema de cosas.—Rev. 19:17-21.
De modo que el significado verdadero de lo que sucede en las iglesias es que estamos muy cerca del tiempo en que “el mundo va pasando y también su deseo, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre.”—1 Juan 2:17.
Por lo tanto, el hacer la voluntad de Dios en estos días es asunto de vida o muerte para todos nosotros. Por eso es urgente que usted examine ahora su relación con Dios. Nada de lo que usted haga en los siguientes pocos años será más importante que eso. Le es necesario averiguar si su manera de adorar es la que Dios aprueba, porque usted podría estar relacionado con una religión que Dios ha abandonando a la destrucción.


¿Promoción de pornografía por las iglesias?


 La Junta Metodista de Discipulado emitió una resolución en la que se declaraba que 10 películas destinadas a dar consejo sobre asuntos sexuales podían continuar usándose para auditorios limitados. Pero un miembro disidente de la Junta hizo el siguiente comentario: “Ni las películas, ni los foros [para dar consejo sobre el sexo], tenían base bíblica. Las películas muestran a hombres y mujeres en el acto de masturbarse, y también muestran la homosexualidad masculina y femenina. Cada una de estas películas era completamente explícita... iba desde el punto de desvestirse hasta el del orgasmo.” Ted McIlvenna, ministro metodista de San Francisco que hizo la mayoría de las películas, las defendió, haciendo notar que “las filmaron y produjeron ministros metodistas.” Se dice que durante siete años aproximadamente 73.000 personas habían visto estas películas explícitas.