El obispo episcopal estadounidense John
S. Spong publicó un libro donde
dijo que el apóstol Pablo era homosexual. Spong fue por mucho tiempo una
figura controvertida. En la década de los setenta hizo una campaña en favor de
la ordenación sacerdotal de las mujeres. En los años ochenta, instó a los
sacerdotes a bendecir las uniones homosexuales y ordenó sacerdote a un homosexual
activo. Según The New York Times, al enseñar que el apóstol Pablo era
homosexual, Spong “esperaba que los homosexuales se sintieran más cómodos en la
Iglesia episcopal y también atraer a los que dejaron la Iglesia porque la veían
como una institución moribunda aferrada a opiniones anticuadas”. Pero el Times
indicó que “sobre su tesis de Pablo han llovido críticas procedentes de todas
partes: de amigos y enemigos, de liberales y conservadores, de protestantes y
católicos”. Posiblemente, lo más sorprendente de esta historia es que Spong
insistió en que sus conclusiones se basaban en un “estudio profundo de la
Biblia”.
¡Jehová mismo ha llegado a ser rey! Esté gozosa la tierra. Regocíjense las muchas islas.(Salmo 97:1)
martes, 16 de junio de 2015
miércoles, 10 de junio de 2015
¿Aceptaría usted una visita?
Una señora de Corpus Christi, Tejas, E.U.A.,
escribió a la Sociedad Watchtower de Brooklyn, Nueva York, y dijo: “Me llamo
Emily, y he examinado la literatura que unos testigos de Jehová me dieron hace
unas semanas. Después de leer las revistas y comparar la información con la
Biblia de mi familia, vi la diferencia entre lo que la Iglesia Católica Romana
enseñaba y lo que se hallaba en la Santa Biblia. Allí yo nunca oía del nombre
de Dios ni del Reino venidero de Dios, asuntos que, como descubrí, son
fundamentales en mi Biblia. He dejado de asistir a la iglesia de mi familia y
he empezado a estudiar la Biblia, gracias a la literatura que ustedes publican,
que dice la verdad.
”Me gustaría comenzar a reunirme con la
congregación local de los testigos de Jehová. Sírvanse avisarles que vengan a
mi hogar para conversar con ellos”.
Un testigo de Jehová con gusto visitaría su
hogar también para ayudarle a aprender más acerca de Dios, su Reino y sus
propósitos, según lo que enseña la Biblia. Para obtener este servicio,
sencillamente suministre la información que se pide abajo.
https://www.jw.org/es/testigos-de-jehov%C3%A1/curso-b%C3%ADblico-gratuito/
¿Están contados los días de la religión?
“La
tierra ciertamente estará llena del conocimiento de Jehová como las aguas
cubren el mismísimo mar.”—ISAÍAS, PROFETA ISRAELITA DEL SIGLO VIII A.E.C.
El profeta Isaías vaticinó así el día en que
toda la Tierra estaría unida en la adoración al Dios Omnipotente. La situación
actual, sin embargo, lleva a que algunas personas vean más lejana que nunca la
realización de esta profecía.
En los primeros decenios de este siglo, por
ejemplo, los revolucionarios bolcheviques creían que la supresión de la
religión constituía un paso necesario para la liberación del proletariado.
Afirmaban que el ateísmo ‘liberaría a las masas obreras de la carga de los
prejuicios y engaños del pasado’. Stalin logró que de las más de 40.000 iglesias
ortodoxas que estaban abiertas al público en 1917, solo quedaran 100
en 1939.
Hitler también consideraba la religión como
un obstáculo para alcanzar el dominio absoluto. “Uno es cristiano o alemán.
No es posible ser ambas cosas”, declaró en cierta ocasión. Pretendía
eliminar gradualmente toda religión que escapara a su control. Para ello, los
nazis elaboraron rituales cuasirreligiosos: oraciones, festividades, bautismos
y hasta funerales. Hitler era su mesías, y la patria su divinidad. Con el beneplácito
hitleriano podían cometerse todo tipo de atrocidades.
¿El ocaso de la
religión?
Hitler y Stalin fracasaron en su empeño por
erradicar la religión. Pero parece que hoy en día, la indiferencia hace las
veces de la tiranía. Al estudiante de la Biblia no le sorprende que los
sucesos hayan adoptado este cariz, pues el apóstol Pablo dijo a Timoteo que en
los “últimos días” los hombres serían “amadores de placeres más bien que
amadores de Dios”. (2 Timoteo 3:1-4.)
¿Enseña la Biblia que estos “últimos días”, caracterizados
por la apatía religiosa, preludian la caída de todas las religiones? No,
pues las Escrituras predicen únicamente el fin de la religión falsa,
cuyo nombre simbólico es Babilonia la Grande. El libro de Revelación o
Apocalipsis dice: “Un ángel fuerte alzó una piedra semejante a una gran piedra
de molino y la arrojó al mar, diciendo: ‘Así con lanzamiento veloz será
arrojada abajo Babilonia la gran ciudad, y nunca volverá a ser hallada’”.
(Revelación 18:21.)
Sin embargo, la desaparición de la religión
falsa no dará paso al imperio del ateísmo. Por el contrario, el Salmo
22:27 predice: “Todos los cabos de la tierra se acordarán y se volverán a
Jehová. Y todas las familias de las naciones se inclinarán delante de ti”.
¡Imagínese el día que “todas las familias de las naciones” se unan para adorar
al único Dios verdadero! Esta extraordinaria profecía se cumplirá bajo el
dominio del Reino de Dios. (Mateo 6:10.) Cuando llegue aquel día, la religión
—la verdadera— tendrá gran relevancia. Pero ¿qué puede decirse de la
actualidad?
Se llena un vacío
espiritual
La vacuidad espiritual que predomina en la
Europa actual es muy parecida a la del Imperio romano en el siglo I. El
historiador Will Durant explica cómo satisficieron los cristianos la necesidad
espiritual del momento: “En el vacío moral de un paganismo moribundo, en la
frialdad del estoicismo y la corrupción del epicureísmo, en un mundo enfermo de
brutalidad, crueldad, opresión y caos sexual, en un imperio pacificado en el
que aparecían ya superfluas las virtudes masculinas y los dioses de la guerra,
el cristianismo introducía una nueva moralidad de fraternidad, benevolencia,
decoro y paz”.
El vacío espiritual y moral que siente el
hombre de nuestro tiempo puede llenarse con el mismo poderoso mensaje que predicaron
por todo el Imperio romano los primeros cristianos; y hay personas dispuestas a
escuchar. Muchos europeos, aunque no parezcan muy religiosos, todavía
opinan que Dios ocupa un lugar destacado en su vida. Aunque no asistan a
los oficios religiosos tradicionales, algunos han llenado su vacío espiritual
en otro lugar.
Juan José, joven de la ciudad española de
Palma de Mallorca, estudió en un colegio católico y fue monaguillo hasta los
13 años. Los domingos iba a misa con su familia, pero dejó de ir en la
adolescencia. ¿Por qué? “En primer lugar, la misa me aburría —explica Juan
José—. Me la sabía de memoria, pues siempre se repetía lo mismo. Además, el
cura nos trataba mal a los monaguillos. Por otro lado, no veía bien que la
gente humilde tuviera que pagar por las misas de difuntos.
”No dejé de creer en Dios; solo pensé que
podía adorarlo a mi manera, sin ir a la iglesia. Mis amigos y yo tratábamos de
sacarle el jugo a la vida. Creo que para mí, lo primero era divertirme.
”Cuando cumplí 18 años empecé a estudiar
la Biblia con los testigos de Jehová. Me ofrecieron algo que no había
visto nunca en la iglesia: una fe clara basada en la Biblia, y no en la
tradición ni en ‘misterios’ que no me cabían en la cabeza. Tuve que
hacer muchos cambios a causa de mis nuevas creencias. En vez de dedicar los
fines de semana a organizar fiestas en las discotecas, empecé a ir de casa en
casa para hablar con los vecinos de la fe que acababa de aprender. Mi vida
cobró sentido al dedicarme a ayudar al prójimo. Llevo ya siete años sirviendo
de ministro de tiempo completo de los testigos de Jehová.”
Pero no son únicamente los jóvenes
quienes tratan de llenar el vacío espiritual que sienten. Antonia, una anciana
de Extremadura (España), dedicó la mayor parte de su vida a lo que denomina
“buscar a Dios”. En la adolescencia oía misa a diario; acabó ingresando en una
orden religiosa católica, pues decía: “Si Dios no está en el convento,
no está en ningún sitio”. Tres años más tarde renunció, más desencantada y
vacía que antes.
Cuando ya había pasado de los 50 años,
se hizo testigo de Jehová. “Estaba contentísima de que los Testigos me hubieran
visitado y con mi propia Biblia hubieran contestado mis preguntas —explica
ella—. Desde que me hice testigo de Jehová, mi vida ha tenido propósito. Las
pruebas no faltan, pero ahora que conozco al Dios verdadero puedo
soportarlas.”
Estos no son dos casos aislados. En
contraposición a la situación religiosa actual, cada vez más personas se
relacionan con los testigos de Jehová y descubren que al vivir y predicar su
fe, su vida adquiere sentido.
La religión verdadera
es más relevante que nunca
Aunque vivamos en una época en que muchas
personas rechazan la religión, sería imprudente pensar que todas las religiones
son irrelevantes. Es cierto que en nuestro siglo la gente repudia los rituales
vanos y los dogmas anticuados y antibíblicos, y que detesta ir a la iglesia por
el qué dirán. En realidad, la Biblia nos recomienda evitar la religión
hipócrita. El apóstol Pablo predijo que en los “últimos días”, habría
individuos que ‘tendrían una forma de devoción piadosa, pero resultarían falsos
a su poder’. Tales personas presentarían una fachada de religiosidad, pero
negarían la validez de su devoción con su conducta. ¿Cómo debemos reaccionar
ante quienes actúan con hipocresía religiosa? “De estos apártate”, aconsejó
Pablo. (2 Timoteo 3:1, 5.)
Pero Pablo también dijo que “la religión es
una fuente de gran riqueza”. (1 Timoteo 6:6, Versión Popular.)
Pablo no se refería a cualquier tipo de religión. El vocablo griego que se
traduce “religión” en este pasaje es eu·sé·bei·a, que significa
“devoción o reverencia a Dios”. La religión verdadera, la auténtica devoción
piadosa, “encierra promesa de la vida de ahora y de la que ha de venir”.
(1 Timoteo 4:8.)
Como demuestran los ejemplos citados, la
religión verdadera da sentido a nuestra vida y nos ayuda a encarar los
problemas con entereza. Lo que es más importante, la religión verdadera nos
garantiza un futuro eterno. Merece la pena seguir este tipo de adoración, pues
tenemos la seguridad de que acabará ‘llenando la tierra’. (Isaías 11:9;
1 Timoteo 6:11.) No cabe duda: la religión verdadera es hoy más
relevante que nunca.
[Nota]
La Biblia emplea a la antigua ciudad de
Babilonia como símbolo del imperio mundial de la religión falsa, pues en
aquella ciudad surgieron muchas doctrinas religiosas antibíblicas. Con el paso
de los siglos, estas ideas babilónicas se asimilaron en las principales
religiones del mundo.
Historia de dos
edificios
España está repleta de edificios religiosos; sin embargo, el fervor que
antaño permitía construir costosas catedrales parece haber desaparecido. Por
ejemplo, en Mejorada del Campo, población situada a las afueras de Madrid, se
está construyendo una impresionante catedral católica. Justo Gallego Martínez,
ex monje benedictino, inició las obras hace cuarenta años. Sin embargo, aún
no hay más que una estructura hueca. Como el edificador solitario,
no es muy probable que el templo se termine. Sin embargo,
300 kilómetros al sur se dio un caso muy diferente.
“La fe mueve montañas” fue la frase que escogió una publicación local
para describir la construcción de un Salón del Reino que realizaron los
testigos de Jehová en la localidad española de Martos (Jaén) en solo dos días.
“¿Cómo es posible —preguntó la publicación— que en este mundo actual basado en
el egoísmo, personas de varias regiones [de España] se desplacen a Martos de
forma altruista y gratuita, para llevar a cabo [...] una obra que ha
batido el récord en rapidez, perfección y organización?” El artículo respondió
citando las palabras de un voluntario: “El mérito está en que somos un pueblo
enseñado por Jehová”.
¿Qué piensa su iglesia acerca de la homosexualidad?
¿Sabe
usted con seguridad? ¿Le ha preguntado a su ministro?
Se han efectuado tremendos cambios en las
iglesias, incluso cambios en sus puntos de vista sobre la homosexualidad. The
Christian Century del 15 de diciembre de 1971 hizo notar:
“Cada
vez más sectas ‘principales’ están preparadas para dar la bienvenida a homosexuales
como miembros y copartícipes en su vida, tanto en Inglaterra como en los
Estados Unidos.”
Se ve, pues, que las preguntas que se hacen
aquí son apropiadas. ¿Realmente sabe usted lo que su iglesia piensa
acerca de la homosexualidad?
El éxito manifiesto de que han disfrutado las
iglesias establecidas especialmente para los homosexuales ha tenido mucho que
ver con el cambio en la actitud de las iglesias ‘principales’ para con la
homosexualidad. La primera iglesia homosexual se organizó en 1968, pero
actualmente se informa que hay 43 congregaciones para homosexuales
en 19 estados de los EE. UU. y Londres, ¡con un total internacional
de 15.000 miembros! También, hay la sinagoga para homosexuales Beth Chayim
Chadashim en California, y el rabino Erwin Herman dice que su “oportunidad es
excelente” para ser miembro de la Unión de Congregaciones Hebreas Americanas.
Por supuesto, todavía es cierto que si
ciertas iglesias ‘principales’ se enteran de que su ministro es homosexual,
pueden removerlo. Pero dicha acción es contraria a la tendencia. Por ejemplo,
ya no es la norma en el Seminario Teológico Unión despedir a homosexuales
conocidos que estudian para el ministerio. De hecho, en junio de 1972 la
Iglesia Unida de Cristo que tiene dos millones de miembros ordenó a un ministro
declarado abiertamente homosexual. En la votación, 27 clérigos
favorecieron la ordenación, 13 se opusieron.
Con los cambios en mira, algunos líderes
religiosos ahora están declarando abiertamente su homosexualidad. Uno de ellos
escribió lo siguiente en The Christian Century del 27 de septiembre
de 1972:
“Tengo
el más alto grado que se puede ganar en la religión; he enseñado a nivel
universitario por casi 20 años; y soy ministro
ordenado. . . . Prefiero la compañía de hombres... en la cama y
fuera de ella.”
¿Le inspira repugnancia esto a usted? Si
amamos a Dios y su Palabra inspirada sí nos inspirará repugnancia, pues la
Biblia dice: “No te acostarás con un varón como con una mujer; es una
abominación.” También, en vez de tratar a los homosexuales como cristianos, el
apóstol Pablo declaró: “No se engañen; ni los
inmorales . . . ni los homosexuales . . .
heredarán el reino de Dios.” Podían llegar a ser cristianos solo después de
abandonar los caminos inmorales.—Lev. 18:22; 1 Cor. 6:9, 10, Revised
Standard Version.
A pesar de estas escuetas declaraciones
bíblicas, muchas iglesias están dando la bienvenida a homosexuales
practicantes. De hecho, el Daily News de Washington informó: “Un número
creciente de clérigos (tanto homosexuales como heterosexuales) están oficiando
en ‘matrimonios’ homosexuales tanto de varones como de hembras.” Considere,
como ejemplo, el Globe de Boston del 8 de abril de 1973 que
informó:
“Dos
varones de Boston que se conocieron mientras estudiaban para el ministerio
metodista unido fueron ‘casados’ ayer en la Iglesia Old West de la
secta . . . El Rdo. William E. Alperts, pastor, llevó a
cabo . . . la ceremonia matrimonial de los homosexuales.”
“Sin embargo,” quizás diga usted, “mi
iglesia jamás aprobaría cosa semejante.” Pero, ¿está usted seguro?
¿Sabía usted que muchos líderes de cuerpos religiosos episcopal, presbiteriano,
luterano, católico, metodista, bautista y otros sí aprueban la
homosexualidad?
El obispo EPISCOPAL J. Brooke Mosley,
presidente del Seminario Teológico Unión de la ciudad de Nueva York, dijo:
“Firmemente
creo que una persona orientada homosexualmente puede ser cristiana sana y fiel;
y lo que es más, que él o ella puede ser un ministro cristiano dedicado... y
algunas de ellas ya lo son.”
En 1970 la Asamblea General 182 de
la IGLESIA PRESBITERIANA UNIDA publicó y recomendó para estudio un informe que
declaraba:
“Las
reflexiones éticas y las actitudes personales de la comunidad cristiana deben
ser de tal índole que a las personas homosexuales no se les haga sentir
que su preferencia sexual está en conflicto irresoluble con el ser miembros de
la confraternidad cristiana.”
También en 1970, en su Quinta Asamblea
Bienal, la IGLESIA LUTERANA DE ESTADOS UNIDOS aprobó esta declaración sobre la
homosexualidad:
“Las
personas que participan de comportamiento homosexual son pecadoras solo como lo
son todas las otras personas... alejadas de Dios y del
prójimo. . . . Es esencial verlas como personas que tienen
derecho a entendimiento y a justicia en la iglesia y la comunidad.”
El sacerdote CATÓLICO ROMANO Henry Fehren,
escribiendo en el U.S. Catholic de septiembre de 1972,
revista que fue “publicada con aprobación eclesiástica,” dijo:
“Si
Dios no aborrece, sino más bien ama, al homosexual con la naturaleza con
la cual fue creado nosotros no podemos hacer menos. Y esto significa que
tenemos que aceptar al homosexual tal como es. . . .
“El
amor homosexual puede ser tan noble, hermoso y santo como el amor
heterosexual.”
W. Paul Jones, profesor de la Escuela de
Teología Saint Paul METODISTA de Kansas City, Misuri, escribió esto en Pastor
Psychology de diciembre de 1970:
“Llegamos
a la conclusión de que . . . la relación profunda entre dos
miembros del mismo sexo no solo es moralmente permisible sino
que ha de buscarse, estimularse, apoyarse y facilitarse con todas las
facultades a nuestra disposición. No hay sustituto para tal relación,
y no ha de ser privado de ella el homosexual.”
Y en Review and Expositor, primavera
de 1971, una revista publicada por la facultad del Seminario Teológico
BAUTISTA MERIDIONAL de Louisville, Kentucky, el profesor John H. Boyle
dijo:
“Las
raíces del pecado no yacen en el acto mismo
homosexual. . . .
“Si
la Iglesia es fiel a su llamamiento tiene que declarar osadamente que los
homosexuales son personas, hechas a la imagen de Dios, por quienes murió
Cristo, y que por la gracia de Dios los que no eran pueblo son pueblo de
Dios, porque en otro tiempo no habían recibido misericordia pero ahora han
recibido misericordia.”
Sí, eminentes líderes religiosos de las
iglesias ‘principales’ verdaderamente aprueban la homosexualidad. Han rechazado
la Biblia. Como dijo el obispo episcopal Brooke Mosley: “Nuestro entendimiento
de la moralidad cristiana ha avanzado mucho más allá de las leyes del Antiguo
Testamento . . . y de los edictos de San Pablo.” Si los líderes
de las iglesias ‘principales’ dicen cosas semejantes, ¿puede usted realmente
saber con certeza que su ministro no opina lo mismo? ¿Por qué no le
pregunta?
‘Venta de almas’
Según el periódico sueco Stockholms
Tidningen, durante las últimas décadas cierta compañía de Suecia ha
examinado minuciosamente registros eclesiásticos, archivos estatales, actas de
procesos judiciales, y así por el estilo, para recopilar tantos nombres de
difuntos como fuera posible, unos 15 millones de ellos, algunos de los
cuales se remontan al siglo XVI. Se han microfilmado los documentos que
contienen tales nombres, y los microfilmes se han vendido a los mormones de los
Estados Unidos. Para ayudar a que se salven las generaciones de personas muertas,
y especialmente sus propios antepasados, los mormones se bautizan en nombre de
los difuntos. Se dice que la compañía sueca en cuestión, llamada Recolid,
obtuvo casi un millón de dólares en ganancias mediante su productiva ‘venta de
almas’.
Testimonio de la madre de Smith
Recientemente la Iglesia Mormona de Utah
anunció el descubrimiento de un documento histórico importante... una carta que
aparentemente fue escrita por Lucy Mack Smith, madre de Joseph Smith, hijo.
La carta, con fecha del 23 de enero de 1829,
fue escrita como un año antes de que Joseph Smith publicara el Libro del
Mormón. Lucy Mack Smith escribió a su cuñada: ‘Me complace informarte de
una gran obra que el Señor ha efectuado en nuestra familia, pues, mediante
sueños, ha dado a conocer sus caminos a Joseph, y Dios se ha complacido en
mostrarle dónde puede ir a cavar para conseguir un registro antiguo grabado en
tablas de oro puro, las cuales Joseph sabe traducir’.
De acuerdo con Dean Jessee, historiador de la
iglesia, la carta “muestra que desde el principio, cuando se iba levantando el
telón de la iglesia en 1829, la familia Smith habla y dice las mismas cosas que
relata después en sus historias”. Y eso “da testimonio en cuanto a la
credibilidad de la historia de Joseph Smith y su madre”, dijo Jessee.
Aunque esta carta tienda a desacreditar la
teoría de algunos críticos de que Smith haya escrito el primer libro como una
novela y haya alegado después que fue por inspiración, en realidad contribuye
muy poco en cuanto a confirmar que el libro sea genuinamente de origen divino.
Más importante, la declaración de la madre de Smith no es realmente convincente
en vista de la advertencia del apóstol Pablo en Gálatas 1:8: “Pero aunque
viniéramos nosotros o viniera del cielo algún ángel para anunciarles el
Evangelio de otra manera que lo hemos anunciado, ¡sea maldito!”. (La Nueva
Biblia [Latinoamérica].)
¿Quiénes serán evangelizadores?
En una
reunión del Consejo Mundial de Iglesias celebrada hace más de ochenta años, se
instó a los miembros a “llenarse de un espíritu evangelizante” y a enseñar a
sus rebaños a “ir a evangelizar”. Un lustro después, el eclesiástico católico
John A. O’Brien escribió sobre la necesidad de captar nuevos discípulos “yendo
adonde ellos”, y no simplemente “quedándose sentados en casa”. Y en
enero de 1994, el papa Juan Pablo II dijo que “no [era] momento
para avergonzarse del Evangelio, sino para pregonarlo desde las azoteas”.
Al parecer, estos llamamientos ocasionales
pidiendo evangelizadores han caído en oídos sordos. Un artículo del periódico
australiano Illawarra Mercury dijo: “Los católicos prominentes de la
costa sur no desean dar a su fe un enfoque como el de los testigos de
Jehová”. Un hombre afirmó que la evangelización sencillamente “no forma
parte de la mentalidad católica”. Otro argumentó: “Está bien que la Iglesia se
promocione a sí misma, pero no tocando a las puertas. Tal vez fuera mejor
hacerlo a través de las escuelas o por carta”. Incluso el deán de una catedral
no estaba muy seguro de cómo interpretar los comentarios del Papa. “Animaremos
a la gente a vivir el Evangelio que conoce —dijo—. Que esto signifique hacer
visitas a domicilio es otra cosa.” El titular del artículo resumió muy bien la
situación: “Los católicos no quieren obedecer el llamamiento del Papa para
que se predique”.
Pese al fracaso de la cristiandad en lo que
respecta a evangelizar, más de cinco millones de testigos de Jehová obedecen el
mandato de Jesús de ‘ir y hacer discípulos de gente de todas las naciones’.
(Mateo 28:19, 20; compárese con Hechos 5:42.) Actualmente predican de casa
en casa en más de doscientos treinta países. Llevan un mensaje positivo, que
realza las magníficas promesas de la Biblia para el futuro. ¿Por qué
no habla con ellos la próxima vez que lo visiten?
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