martes, 16 de junio de 2015

Ataque a la reputación del apóstol Pablo



El obispo episcopal estadounidense John S. Spong  publicó un libro donde dijo que el apóstol Pablo era homosexual. Spong fue por mucho tiempo una figura controvertida. En la década de los setenta hizo una campaña en favor de la ordenación sacerdotal de las mujeres. En los años ochenta, instó a los sacerdotes a bendecir las uniones homosexuales y ordenó sacerdote a un homosexual activo. Según The New York Times, al enseñar que el apóstol Pablo era homosexual, Spong “esperaba que los homosexuales se sintieran más cómodos en la Iglesia episcopal y también atraer a los que dejaron la Iglesia porque la veían como una institución moribunda aferrada a opiniones anticuadas”. Pero el Times indicó que “sobre su tesis de Pablo han llovido críticas procedentes de todas partes: de amigos y enemigos, de liberales y conservadores, de protestantes y católicos”. Posiblemente, lo más sorprendente de esta historia es que Spong insistió en que sus conclusiones se basaban en un “estudio profundo de la Biblia”.

miércoles, 10 de junio de 2015

¿Aceptaría usted una visita?


Una señora de Corpus Christi, Tejas, E.U.A., escribió a la Sociedad Watchtower de Brooklyn, Nueva York, y dijo: “Me llamo Emily, y he examinado la literatura que unos testigos de Jehová me dieron hace unas semanas. Después de leer las revistas y comparar la información con la Biblia de mi familia, vi la diferencia entre lo que la Iglesia Católica Romana enseñaba y lo que se hallaba en la Santa Biblia. Allí yo nunca oía del nombre de Dios ni del Reino venidero de Dios, asuntos que, como descubrí, son fundamentales en mi Biblia. He dejado de asistir a la iglesia de mi familia y he empezado a estudiar la Biblia, gracias a la literatura que ustedes publican, que dice la verdad.
”Me gustaría comenzar a reunirme con la congregación local de los testigos de Jehová. Sírvanse avisarles que vengan a mi hogar para conversar con ellos”.
Un testigo de Jehová con gusto visitaría su hogar también para ayudarle a aprender más acerca de Dios, su Reino y sus propósitos, según lo que enseña la Biblia. Para obtener este servicio, sencillamente suministre la información que se pide abajo.
https://www.jw.org/es/testigos-de-jehov%C3%A1/curso-b%C3%ADblico-gratuito/


¿Están contados los días de la religión?


“La tierra ciertamente estará llena del conocimiento de Jehová como las aguas cubren el mismísimo mar.”—ISAÍAS, PROFETA ISRAELITA DEL SIGLO VIII A.E.C.
El profeta Isaías vaticinó así el día en que toda la Tierra estaría unida en la adoración al Dios Omnipotente. La situación actual, sin embargo, lleva a que algunas personas vean más lejana que nunca la realización de esta profecía.
En los primeros decenios de este siglo, por ejemplo, los revolucionarios bolcheviques creían que la supresión de la religión constituía un paso necesario para la liberación del proletariado. Afirmaban que el ateísmo ‘liberaría a las masas obreras de la carga de los prejuicios y engaños del pasado’. Stalin logró que de las más de 40.000 iglesias ortodoxas que estaban abiertas al público en 1917, solo quedaran 100 en 1939.
Hitler también consideraba la religión como un obstáculo para alcanzar el dominio absoluto. “Uno es cristiano o alemán. No es posible ser ambas cosas”, declaró en cierta ocasión. Pretendía eliminar gradualmente toda religión que escapara a su control. Para ello, los nazis elaboraron rituales cuasirreligiosos: oraciones, festividades, bautismos y hasta funerales. Hitler era su mesías, y la patria su divinidad. Con el beneplácito hitleriano podían cometerse todo tipo de atrocidades.
¿El ocaso de la religión?
Hitler y Stalin fracasaron en su empeño por erradicar la religión. Pero parece que hoy en día, la indiferencia hace las veces de la tiranía. Al estudiante de la Biblia no le sorprende que los sucesos hayan adoptado este cariz, pues el apóstol Pablo dijo a Timoteo que en los “últimos días” los hombres serían “amadores de placeres más bien que amadores de Dios”. (2 Timoteo 3:1-4.)
¿Enseña la Biblia que estos “últimos días”, caracterizados por la apatía religiosa, preludian la caída de todas las religiones? No, pues las Escrituras predicen únicamente el fin de la religión falsa, cuyo nombre simbólico es Babilonia la Grande. El libro de Revelación o Apocalipsis dice: “Un ángel fuerte alzó una piedra semejante a una gran piedra de molino y la arrojó al mar, diciendo: ‘Así con lanzamiento veloz será arrojada abajo Babilonia la gran ciudad, y nunca volverá a ser hallada’”. (Revelación 18:21.)
Sin embargo, la desaparición de la religión falsa no dará paso al imperio del ateísmo. Por el contrario, el Salmo 22:27 predice: “Todos los cabos de la tierra se acordarán y se volverán a Jehová. Y todas las familias de las naciones se inclinarán delante de ti”. ¡Imagínese el día que “todas las familias de las naciones” se unan para adorar al único Dios verdadero! Esta extraordinaria profecía se cumplirá bajo el dominio del Reino de Dios. (Mateo 6:10.) Cuando llegue aquel día, la religión —la verdadera— tendrá gran relevancia. Pero ¿qué puede decirse de la actualidad?
Se llena un vacío espiritual
La vacuidad espiritual que predomina en la Europa actual es muy parecida a la del Imperio romano en el siglo I. El historiador Will Durant explica cómo satisficieron los cristianos la necesidad espiritual del momento: “En el vacío moral de un paganismo moribundo, en la frialdad del estoicismo y la corrupción del epicureísmo, en un mundo enfermo de brutalidad, crueldad, opresión y caos sexual, en un imperio pacificado en el que aparecían ya superfluas las virtudes masculinas y los dioses de la guerra, el cristianismo introducía una nueva moralidad de fraternidad, benevolencia, decoro y paz”.
El vacío espiritual y moral que siente el hombre de nuestro tiempo puede llenarse con el mismo poderoso mensaje que predicaron por todo el Imperio romano los primeros cristianos; y hay personas dispuestas a escuchar. Muchos europeos, aunque no parezcan muy religiosos, todavía opinan que Dios ocupa un lugar destacado en su vida. Aunque no asistan a los oficios religiosos tradicionales, algunos han llenado su vacío espiritual en otro lugar.
Juan José, joven de la ciudad española de Palma de Mallorca, estudió en un colegio católico y fue monaguillo hasta los 13 años. Los domingos iba a misa con su familia, pero dejó de ir en la adolescencia. ¿Por qué? “En primer lugar, la misa me aburría —explica Juan José—. Me la sabía de memoria, pues siempre se repetía lo mismo. Además, el cura nos trataba mal a los monaguillos. Por otro lado, no veía bien que la gente humilde tuviera que pagar por las misas de difuntos.
”No dejé de creer en Dios; solo pensé que podía adorarlo a mi manera, sin ir a la iglesia. Mis amigos y yo tratábamos de sacarle el jugo a la vida. Creo que para mí, lo primero era divertirme.
”Cuando cumplí 18 años empecé a estudiar la Biblia con los testigos de Jehová. Me ofrecieron algo que no había visto nunca en la iglesia: una fe clara basada en la Biblia, y no en la tradición ni en ‘misterios’ que no me cabían en la cabeza. Tuve que hacer muchos cambios a causa de mis nuevas creencias. En vez de dedicar los fines de semana a organizar fiestas en las discotecas, empecé a ir de casa en casa para hablar con los vecinos de la fe que acababa de aprender. Mi vida cobró sentido al dedicarme a ayudar al prójimo. Llevo ya siete años sirviendo de ministro de tiempo completo de los testigos de Jehová.”
Pero no son únicamente los jóvenes quienes tratan de llenar el vacío espiritual que sienten. Antonia, una anciana de Extremadura (España), dedicó la mayor parte de su vida a lo que denomina “buscar a Dios”. En la adolescencia oía misa a diario; acabó ingresando en una orden religiosa católica, pues decía: “Si Dios no está en el convento, no está en ningún sitio”. Tres años más tarde renunció, más desencantada y vacía que antes.
Cuando ya había pasado de los 50 años, se hizo testigo de Jehová. “Estaba contentísima de que los Testigos me hubieran visitado y con mi propia Biblia hubieran contestado mis preguntas —explica ella—. Desde que me hice testigo de Jehová, mi vida ha tenido propósito. Las pruebas no faltan, pero ahora que conozco al Dios verdadero puedo soportarlas.”
Estos no son dos casos aislados. En contraposición a la situación religiosa actual, cada vez más personas se relacionan con los testigos de Jehová y descubren que al vivir y predicar su fe, su vida adquiere sentido.
La religión verdadera es más relevante que nunca
Aunque vivamos en una época en que muchas personas rechazan la religión, sería imprudente pensar que todas las religiones son irrelevantes. Es cierto que en nuestro siglo la gente repudia los rituales vanos y los dogmas anticuados y antibíblicos, y que detesta ir a la iglesia por el qué dirán. En realidad, la Biblia nos recomienda evitar la religión hipócrita. El apóstol Pablo predijo que en los “últimos días”, habría individuos que ‘tendrían una forma de devoción piadosa, pero resultarían falsos a su poder’. Tales personas presentarían una fachada de religiosidad, pero negarían la validez de su devoción con su conducta. ¿Cómo debemos reaccionar ante quienes actúan con hipocresía religiosa? “De estos apártate”, aconsejó Pablo. (2 Timoteo 3:1, 5.)
Pero Pablo también dijo que “la religión es una fuente de gran riqueza”. (1 Timoteo 6:6, Versión Popular.) Pablo no se refería a cualquier tipo de religión. El vocablo griego que se traduce “religión” en este pasaje es eu·sé·bei·a, que significa “devoción o reverencia a Dios”. La religión verdadera, la auténtica devoción piadosa, “encierra promesa de la vida de ahora y de la que ha de venir”. (1 Timoteo 4:8.)
Como demuestran los ejemplos citados, la religión verdadera da sentido a nuestra vida y nos ayuda a encarar los problemas con entereza. Lo que es más importante, la religión verdadera nos garantiza un futuro eterno. Merece la pena seguir este tipo de adoración, pues tenemos la seguridad de que acabará ‘llenando la tierra’. (Isaías 11:9; 1 Timoteo 6:11.) No cabe duda: la religión verdadera es hoy más relevante que nunca.
[Nota]
La Biblia emplea a la antigua ciudad de Babilonia como símbolo del imperio mundial de la religión falsa, pues en aquella ciudad surgieron muchas doctrinas religiosas antibíblicas. Con el paso de los siglos, estas ideas babilónicas se asimilaron en las principales religiones del mundo.

Historia de dos edificios

  España está repleta de edificios religiosos; sin embargo, el fervor que antaño permitía construir costosas catedrales parece haber desaparecido. Por ejemplo, en Mejorada del Campo, población situada a las afueras de Madrid, se está construyendo una impresionante catedral católica. Justo Gallego Martínez, ex monje benedictino, inició las obras hace cuarenta años. Sin embargo, aún no hay más que una estructura hueca. Como el edificador solitario, no es muy probable que el templo se termine. Sin embargo, 300 kilómetros al sur se dio un caso muy diferente.

  “La fe mueve montañas” fue la frase que escogió una publicación local para describir la construcción de un Salón del Reino que realizaron los testigos de Jehová en la localidad española de Martos (Jaén) en solo dos días. “¿Cómo es posible —preguntó la publicación— que en este mundo actual basado en el egoísmo, personas de varias regiones [de España] se desplacen a Martos de forma altruista y gratuita, para llevar a cabo [...] una obra que ha batido el récord en rapidez, perfección y organización?” El artículo respondió citando las palabras de un voluntario: “El mérito está en que somos un pueblo enseñado por Jehová”.


¿Qué piensa su iglesia acerca de la homosexualidad?


¿Sabe usted con seguridad? ¿Le ha preguntado a su ministro?
Se han efectuado tremendos cambios en las iglesias, incluso cambios en sus puntos de vista sobre la homosexualidad. The Christian Century del 15 de diciembre de 1971 hizo notar:
“Cada vez más sectas ‘principales’ están preparadas para dar la bienvenida a homosexuales como miembros y copartícipes en su vida, tanto en Inglaterra como en los Estados Unidos.”
Se ve, pues, que las preguntas que se hacen aquí son apropiadas. ¿Realmente sabe usted lo que su iglesia piensa acerca de la homosexualidad?
El éxito manifiesto de que han disfrutado las iglesias establecidas especialmente para los homosexuales ha tenido mucho que ver con el cambio en la actitud de las iglesias ‘principales’ para con la homosexualidad. La primera iglesia homosexual se organizó en 1968, pero actualmente se informa que hay 43 congregaciones para homosexuales en 19 estados de los EE. UU. y Londres, ¡con un total internacional de 15.000 miembros! También, hay la sinagoga para homosexuales Beth Chayim Chadashim en California, y el rabino Erwin Herman dice que su “oportunidad es excelente” para ser miembro de la Unión de Congregaciones Hebreas Americanas.
Por supuesto, todavía es cierto que si ciertas iglesias ‘principales’ se enteran de que su ministro es homosexual, pueden removerlo. Pero dicha acción es contraria a la tendencia. Por ejemplo, ya no es la norma en el Seminario Teológico Unión despedir a homosexuales conocidos que estudian para el ministerio. De hecho, en junio de 1972 la Iglesia Unida de Cristo que tiene dos millones de miembros ordenó a un ministro declarado abiertamente homosexual. En la votación, 27 clérigos favorecieron la ordenación, 13 se opusieron.
Con los cambios en mira, algunos líderes religiosos ahora están declarando abiertamente su homosexualidad. Uno de ellos escribió lo siguiente en The Christian Century del 27 de septiembre de 1972:
“Tengo el más alto grado que se puede ganar en la religión; he enseñado a nivel universitario por casi 20 años; y soy ministro ordenado. . . . Prefiero la compañía de hombres... en la cama y fuera de ella.”
¿Le inspira repugnancia esto a usted? Si amamos a Dios y su Palabra inspirada sí nos inspirará repugnancia, pues la Biblia dice: “No te acostarás con un varón como con una mujer; es una abominación.” También, en vez de tratar a los homosexuales como cristianos, el apóstol Pablo declaró: “No se engañen; ni los inmorales . . . ni los homosexuales . . . heredarán el reino de Dios.” Podían llegar a ser cristianos solo después de abandonar los caminos inmorales.—Lev. 18:22; 1 Cor. 6:9, 10, Revised Standard Version.
A pesar de estas escuetas declaraciones bíblicas, muchas iglesias están dando la bienvenida a homosexuales practicantes. De hecho, el Daily News de Washington informó: “Un número creciente de clérigos (tanto homosexuales como heterosexuales) están oficiando en ‘matrimonios’ homosexuales tanto de varones como de hembras.” Considere, como ejemplo, el Globe de Boston del 8 de abril de 1973 que informó:
“Dos varones de Boston que se conocieron mientras estudiaban para el ministerio metodista unido fueron ‘casados’ ayer en la Iglesia Old West de la secta . . . El Rdo. William E. Alperts, pastor, llevó a cabo . . . la ceremonia matrimonial de los homosexuales.”
“Sin embargo,” quizás diga usted, “mi iglesia jamás aprobaría cosa semejante.” Pero, ¿está usted seguro? ¿Sabía usted que muchos líderes de cuerpos religiosos episcopal, presbiteriano, luterano, católico, metodista, bautista y otros aprueban la homosexualidad?
El obispo EPISCOPAL J. Brooke Mosley, presidente del Seminario Teológico Unión de la ciudad de Nueva York, dijo:
“Firmemente creo que una persona orientada homosexualmente puede ser cristiana sana y fiel; y lo que es más, que él o ella puede ser un ministro cristiano dedicado... y algunas de ellas ya lo son.”
En 1970 la Asamblea General 182 de la IGLESIA PRESBITERIANA UNIDA publicó y recomendó para estudio un informe que declaraba:
“Las reflexiones éticas y las actitudes personales de la comunidad cristiana deben ser de tal índole que a las personas homosexuales no se les haga sentir que su preferencia sexual está en conflicto irresoluble con el ser miembros de la confraternidad cristiana.”
También en 1970, en su Quinta Asamblea Bienal, la IGLESIA LUTERANA DE ESTADOS UNIDOS aprobó esta declaración sobre la homosexualidad:
“Las personas que participan de comportamiento homosexual son pecadoras solo como lo son todas las otras personas... alejadas de Dios y del prójimo. . . . Es esencial verlas como personas que tienen derecho a entendimiento y a justicia en la iglesia y la comunidad.”
El sacerdote CATÓLICO ROMANO Henry Fehren, escribiendo en el U.S. Catholic de septiembre de 1972, revista que fue “publicada con aprobación eclesiástica,” dijo:
“Si Dios no aborrece, sino más bien ama, al homosexual con la naturaleza con la cual fue creado nosotros no podemos hacer menos. Y esto significa que tenemos que aceptar al homosexual tal como es. . . .
“El amor homosexual puede ser tan noble, hermoso y santo como el amor heterosexual.”
W. Paul Jones, profesor de la Escuela de Teología Saint Paul METODISTA de Kansas City, Misuri, escribió esto en Pastor Psychology de diciembre de 1970:
“Llegamos a la conclusión de que . . . la relación profunda entre dos miembros del mismo sexo no solo es moralmente permisible sino que ha de buscarse, estimularse, apoyarse y facilitarse con todas las facultades a nuestra disposición. No hay sustituto para tal relación, y no ha de ser privado de ella el homosexual.”
Y en Review and Expositor, primavera de 1971, una revista publicada por la facultad del Seminario Teológico BAUTISTA MERIDIONAL de Louisville, Kentucky, el profesor John H. Boyle dijo:
“Las raíces del pecado no yacen en el acto mismo homosexual. . . .
“Si la Iglesia es fiel a su llamamiento tiene que declarar osadamente que los homosexuales son personas, hechas a la imagen de Dios, por quienes murió Cristo, y que por la gracia de Dios los que no eran pueblo son pueblo de Dios, porque en otro tiempo no habían recibido misericordia pero ahora han recibido misericordia.”
Sí, eminentes líderes religiosos de las iglesias ‘principales’ verdaderamente aprueban la homosexualidad. Han rechazado la Biblia. Como dijo el obispo episcopal Brooke Mosley: “Nuestro entendimiento de la moralidad cristiana ha avanzado mucho más allá de las leyes del Antiguo Testamento . . . y de los edictos de San Pablo.” Si los líderes de las iglesias ‘principales’ dicen cosas semejantes, ¿puede usted realmente saber con certeza que su ministro no opina lo mismo? ¿Por qué no le pregunta?


‘Venta de almas’



Según el periódico sueco Stockholms Tidningen, durante las últimas décadas cierta compañía de Suecia ha examinado minuciosamente registros eclesiásticos, archivos estatales, actas de procesos judiciales, y así por el estilo, para recopilar tantos nombres de difuntos como fuera posible, unos 15 millones de ellos, algunos de los cuales se remontan al siglo XVI. Se han microfilmado los documentos que contienen tales nombres, y los microfilmes se han vendido a los mormones de los Estados Unidos. Para ayudar a que se salven las generaciones de personas muertas, y especialmente sus propios antepasados, los mormones se bautizan en nombre de los difuntos. Se dice que la compañía sueca en cuestión, llamada Recolid, obtuvo casi un millón de dólares en ganancias mediante su productiva ‘venta de almas’.

Testimonio de la madre de Smith


Recientemente la Iglesia Mormona de Utah anunció el descubrimiento de un documento histórico importante... una carta que aparentemente fue escrita por Lucy Mack Smith, madre de Joseph Smith, hijo.
La carta, con fecha del 23 de enero de 1829, fue escrita como un año antes de que Joseph Smith publicara el Libro del Mormón. Lucy Mack Smith escribió a su cuñada: ‘Me complace informarte de una gran obra que el Señor ha efectuado en nuestra familia, pues, mediante sueños, ha dado a conocer sus caminos a Joseph, y Dios se ha complacido en mostrarle dónde puede ir a cavar para conseguir un registro antiguo grabado en tablas de oro puro, las cuales Joseph sabe traducir’.
De acuerdo con Dean Jessee, historiador de la iglesia, la carta “muestra que desde el principio, cuando se iba levantando el telón de la iglesia en 1829, la familia Smith habla y dice las mismas cosas que relata después en sus historias”. Y eso “da testimonio en cuanto a la credibilidad de la historia de Joseph Smith y su madre”, dijo Jessee.
Aunque esta carta tienda a desacreditar la teoría de algunos críticos de que Smith haya escrito el primer libro como una novela y haya alegado después que fue por inspiración, en realidad contribuye muy poco en cuanto a confirmar que el libro sea genuinamente de origen divino. Más importante, la declaración de la madre de Smith no es realmente convincente en vista de la advertencia del apóstol Pablo en Gálatas 1:8: “Pero aunque viniéramos nosotros o viniera del cielo algún ángel para anunciarles el Evangelio de otra manera que lo hemos anunciado, ¡sea maldito!”. (La Nueva Biblia [Latinoamérica].)


¿Quiénes serán evangelizadores?


En  una reunión del Consejo Mundial de Iglesias celebrada hace más de ochenta años, se instó a los miembros a “llenarse de un espíritu evangelizante” y a enseñar a sus rebaños a “ir a evangelizar”. Un lustro después, el eclesiástico católico John A. O’Brien escribió sobre la necesidad de captar nuevos discípulos “yendo adonde ellos”, y no simplemente “quedándose sentados en casa”. Y en enero de 1994, el papa Juan Pablo II dijo que “no [era] momento para avergonzarse del Evangelio, sino para pregonarlo desde las azoteas”.
Al parecer, estos llamamientos ocasionales pidiendo evangelizadores han caído en oídos sordos. Un artículo del periódico australiano Illawarra Mercury dijo: “Los católicos prominentes de la costa sur no desean dar a su fe un enfoque como el de los testigos de Jehová”. Un hombre afirmó que la evangelización sencillamente “no forma parte de la mentalidad católica”. Otro argumentó: “Está bien que la Iglesia se promocione a sí misma, pero no tocando a las puertas. Tal vez fuera mejor hacerlo a través de las escuelas o por carta”. Incluso el deán de una catedral no estaba muy seguro de cómo interpretar los comentarios del Papa. “Animaremos a la gente a vivir el Evangelio que conoce —dijo—. Que esto signifique hacer visitas a domicilio es otra cosa.” El titular del artículo resumió muy bien la situación: “Los católicos no quieren obedecer el llamamiento del Papa para que se predique”.
Pese al fracaso de la cristiandad en lo que respecta a evangelizar, más de cinco millones de testigos de Jehová obedecen el mandato de Jesús de ‘ir y hacer discípulos de gente de todas las naciones’. (Mateo 28:19, 20; compárese con Hechos 5:42.) Actualmente predican de casa en casa en más de doscientos treinta países. Llevan un mensaje positivo, que realza las magníficas promesas de la Biblia para el futuro. ¿Por qué no habla con ellos la próxima vez que lo visiten?